La renovación de aire en los locales habitados es una necesidad fisiológica. La respiración de los ocupantes se traduce en un consumo de oxígeno y una expulsión de gas carbónico. La falta de ventilación implica una disminución de la tasa de oxígeno, haciéndose nocivo el aire ambiental para la respiración.

Esta disminución de oxígeno no es el único factor que hace necesaria la renovación de aire. Cualquier actividad en una vivienda produce humedad. El propio hecho de respirar aporta una cantidad sustancial de vapor de agua al aire, provocando un aumento de la humedad relativa y como consecuencia de ello, la aparición de condensaciones, formación de mohos y deterioro de los acabados.
Para evitar estos problemas es necesario ventilar. Una buena ventilación permitirá:
Hasta ahora en nuestro país, la necesidad de ventilar no se ha tenido suficientemente en cuenta en el sector de la construcción. Ello ha sido debido, por regla general, a una deficiente calidad de los cerramientos que permitía el paso de aire por los huecos de la carpintería y tabiquerías. Evidentemente esta falta de control se traduce en gastos energéticos importantes y falta de confort en la vivienda.
Desde hace unos pocos años, y como consecuencia de un importante aumento de la calidad en la vivienda, se ha incrementado curiosamente el problema de la falta de ventilación, debido simple y llanamente a la falta de infiltraciones. Por eso la Ventilación Mecánica Controlada ha de ir sustituyendo a la ventilación natural descontrolada permitiendo, así, obtener un aire de calidad, confort y ahorro de energía.
Básicamente, consiste en un equipo de extracción instalado generalmente en cubierta o bajo cubierta del edificio, una red aeráulica de conductos, varias bocas de extracción y tomas de aire, instalado todo ello convenientemente de modo que en todos los rincones de la vivienda se asegure una perfecta renovación de aire.
Entre las VENTAJAS que el sistema puede ofrecer, se citan las siguientes:
Regulación:
Perfecto control de los caudales de ventilación.
Aislamiento acústico:
Limitación de la propagación de ruido.
No condensaciones:
Ventilación continua que evita condensaciones.
Ahorro:
Ahorro energético al poder controlar la ventilación en invierno sin abrir ventanas.
Ayudas a la evacuación:
Posibilidad de forzar la extracción en situaciones puntuales, tales como uso de la cocina y aseos.
Eliminación de chimeneas:
Con este sistema solamente es necesaria una sola chimenea.
Ambientes sanos y saludables:
La circulación constante de aire proporciona ambientes sanos.
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